Doctora Regueiro

Pasado

En el año 1979 la Dra. Salas abrió su primera consulta en la calle Reina Esclaramunda siendo la segunda mujer en ejercer la odontología en Baleares. Fue en el año 1990 que se trasladó a la Avenida Comte Sallent desde donde ejerció una larga carrera profesional hasta su jubilación en el año 2019.

En el año 2001, con la carrera de odontología recién finalizada, la Dra. Regueiro se incorporó al equipo de la Dra. Salas y desde ese momento hasta el año 2019 ambas trabajaron codo con codo. De esta manera, la Dra. Salas pudo transmitir todos sus conocimientos basados en una experiencia de 40 años de profesión, experiencias de una época en la que los implantes no estaban en auge y que en ocasiones se debía recurrir al ingenio para poder mantener una pieza en boca. Ambas evolucionaron conjuntamente priorizando la odontología conservadora frente a la extraccionista mediante una práctica ética de la odontología y una actualización contínua.

Presente

A partir del 1 de marzo del 2019, la Dra. Regueiro se hace cargo de la clínica manteniendo el carácter familiar y cercano de la misma.

En una época en la que la especialización está en auge queremos remarcar la importancia de nuestra visión global como Dentista de Familia.

En nuestra consulta valoramos cada caso en particular con una visión multidisciplinar (prevención, restauración, rehabilitación protésica, ortodoncia, estética, implantes...) Todas ellas son disciplinas que están interrelacionadas y que no se deben olvidar la una a la otra. Se aplica lo que se denomina una odontología integral.

Esto es fácil de explicar con un ejemplo. Pongamos que un adulto se quiere alinear los dientes mediante ortodoncia. ¿Qué sentido tiene alinear los dientes con ortodoncia si no se revisan y atienden las caries o la salud periodontal? Primero debemos dejar la boca en un estado de salud óptimo y después empezar el tratamiento ortodóntico para finalizar, si el paciente lo solicita y es adecuado, con alguna propuesta estética como blanqueamiento o carilla. Con este ejemplo queremos remarcar que en todo plan de tratamiento existe un orden de prioridades y que una buena gestión de las mismas es importante.

En nuestra consulta estamos interesados en establecer una relación odontólogo paciente basada en la confianza. De esta forma podemos acceder a la información necesaria, saber qué es lo que el paciente quiere, qué es lo que el paciente necesita y qué es lo que realmente se puede hacer en cada caso, según las circunstancias concretas, de manera honesta y sin crear falsas expectativas. Realizamos distintas propuestas y planes de tratamiento marcando un orden de prioridades y remitimos al especialista en caso de necesidad.

Trabajamos sin intermediarios y, por tanto, podemos escoger los materiales adecuados y de calidad para cada caso, priorizando siempre aspectos éticos y clínicos sin estar coartados por otro aspecto como el mercantil.

El odontólogo realiza el seguimiento pormenorizado del paciente. Eso nos permite conocer como va la evolución del mismo, saber si el caso está establecido o si existe algún síntoma nuevo que nos indique que podamos hallarnos ante un problema y ponernos anotaciones sobre aspectos que queremos controlar en la siguientes revisiones. Es difícil saber como evoluciona una boca si cada revisión la realiza un profesional distinto.

Por otra parte y teniendo en cuenta la parte emocional de la relación odontólogo-paciente. Revisión tras revisión llegamos a conocer a nuestros pacientes. Sabemos cuales son sus miedos, si existe ansiedad, estrés... Aspectos emocionales que se reflejan en la salud oral y determinan, en ocasiones, nuestra manera de actuar. Dejamos de aplicar una odontología impersonal para ver al paciente en su globalidad.